El voluntariado

27.4.15


¡Hola! Hace mucho que no publicaba y no es sino por falta de tiempo, buena excusa. Tengo, como he dicho muchas veces una cantidad de reseñas en espera, así que (cuando tenga tiempo) publicaré dos reseñas por semana posiblemente.

Hoy os voy a dejar con un texto que escribí hace años para el colegio y que he copiado y pegado, ya se que ni es hora de publicar ni hoy toca este tipo de entrada, pero tomarlo como una "recompensa" por mi ausencia. No he querido releerlo para corregir errores porque quiero que esté tal cual lo escribí. A ver que os parece...

No aguantaba ni un momento más allí dentro, dentro de ese lugar, en el que uno iba a ayudar a todas las personas necesitadas, por las que perdía varias horas de la tarde, sin importarme, pues sabía que aquello merecía la pena, a pesar de que la mayoría de las veces no recibía ni una sola muestra de agradecimiento por su parte, pero aún así me quedaban ganas y fuerzas de ir.
Era el cambio de temporada, de verano a invierno, y todas aquellas pobres personas iban a llevarse ropa para pasar esta próxima estación de frío que llegaba, como mantas, abrigos, chaquetones... Pero ese día no era como uno normal, pues cada una de las familias quería tener la mejor manta, el mejor abrigo, la mejor bufanda, querían llevarse variedad, aunque el próximo mes vengan como siempre vienen a llevarse más todavía. Pero no, a mi no me importaba colaborar allí, el problema estaba en que en esa tarde, fue mucha, muchísima gente, la mayoría no tenía recursos algunos, ni para comer siquiera, por eso además de a nuestro armario también acudían a nuestras oficinas en las cuales se trata de resolver algunos de sus problemas. La mayoría
eran inmigrantes por lo que teníamos que saber tratarlos, pero durante el último año también ha habido ciudadanos de este pueblo, los que se han visto obligados a venir aquí a causa de la crisis, algunos, por no decir todos ni imaginaban que iban a estar aquí, en cáritas, pidiendo ropa por necesidad propia. Vienen familias que han luchado todo lo que podían por sus trabajos, por no perderlos, y sin embargo ahora se ven en esta situación; familias que no merecen estar aquí, sentados en esas frías escaleras, esperando a que les toque su turno. En esa tarde a mí me tocó fuera, controlando la ropa que se llevaban, había estado algún tiempo sin salir, pero aquel sin duda no fue el mejor día para hacerlo, pues veía a personas que las había visto tiempo atrás en las mejores tiendas, gastando y gastando, pero que ahora por su codicia, se habían arruinado. Aquello que les sucede a estas personas es muy triste, pues temes que la próxima a la que le ocurra esto sea a ti, o a alguien muy cercano. Temes que un día, te despidan de tu trabajo, y temes que nadie pueda ayudarte. Por eso no me gusta salir fuera, por que ves todas estas desgracias, ahora en este tiempo, ves a mucha más gente de aquí que a personas inmigrantes. Cuando estás sentada en esa mesa, ves a niños en la calle que vienen a acompañar a sus padres, algunos de los cuales van descalzos. Da mucha pena ver así a toda esa gente, pero yo me siento bien sabiendo que puedo ayudarlos, sabiendo que si aporto mi granito de arena, va a haber personas que no pasen frío durante este gélido invierno.
Pero esa tarde, había demasiadas personas, tanto inmigrantes como de esta localidad, habían demasiadas voces ahí fuera, por eso temía que fuese a pasar algo, que la gente se enfrentara. Pero por suerte nada de esto pasó, nadie se enfrentó.
Esa día acabamos más tarde de lo normal, cerramos nuestro armario a las diez de la noche, mientras que otros días nos marchábamos cerca de las ocho y media, pero a mi esto no me importaba, el esfuerzo merecía la pena. Ese día mi equipo había ayudado a varias familias a que no pasasen estos días de frío sin nada con lo que arroparse por las noche, sin que el frío les cale los huesos, sin que todos los niños de la familias que acudieron allí cogieran resfriados a causa del frío, por falta de ropa o de calzado.
Por todos estos buenos motivos hace falta ayudar a las personas,no solo porque las ayudas a ellas, no, sino por también te ayudas a ti mismo, porque nos gustaría que algún día en el que nos haga falta, también nos ayuden a nosotros, por que no nos queremos quedar nunca sin nada que llevarnos a la boca, porque queremos que todas las personas de este mundo sean felices y tengan más de una oportunidad.
Por esto y por muchos más motivos ayuda a aquellas personas que lo necesiten. Por esto no te rindas y hazte voluntario por una buena causa.

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